Introducción

Las lenguas indígenas son valiosas porque reflejan la cosmovisión, el sentir y pensar de los pueblos; constituyen elementos identitarios que representan sistemas únicos de conocimiento y comprensión del ser y su entorno. Sin duda son parte fundamental de los valores culturales y del patrimonio de la humanidad, de tal suerte que la pérdida de alguna de las lenguas existentes vulnera la riqueza y la diversidad cultural en su conjunto, a la par que dicha pérdida para la etnia en cuestión representa la ausencia de uno de los elementos que más cohesión ejercen en el soporte y desarrollo cultural del grupo o comunidad, limitando, además, su libertad de expresión (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO], s. f.).

De las más de 7 mil lenguas que se hablan en todo el mundo, 6 700 están clasificadas como lenguas indígenas, de estas 2 680 se encuentran en peligro y cada dos semanas, en promedio, desaparece una de ellas (UNESCO, 2019). En América Latina y el Caribe, al menos el 38,4 % de las 556 lenguas indígenas que aún se hablan se encuentra en riesgo severo o crítico de silenciamiento (López-Hurtado, 2023). En México, se reportó que alrededor de 23 de las 68 lenguas indígenas se encontraban en riesgo de desaparición (Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas [INPI], 2016). La construcción de los Estados-Nación, en los últimos dos siglos, afectó gravemente su permanencia, pues distintos países de origen colonial se constituyeron en repúblicas independientes que desde sus leyes negaron de facto la existencia de poblaciones indígenas en su territorio y consideraron a sus culturas como un rasgo de “atraso” con el que se debía terminar, imponiendo una ideología dominante que trascendía hasta las propias comunidades hablantes (Degawan, 2019). Han sido también fenómenos detractores de las lenguas originarias la expansión de los medios de comunicación que acompañaron a la modernización de los Estados, en particular, los medios masivos como la radio y la televisión al mando de la cultura dominante. Son también factores en detrimento de dichas lenguas la creciente urbanización, la industrialización, etc., fenómenos excluyentes que han conducido a la homogeneización de la diversidad cultural (Lastra, 2010). No obstante, la situación de despojo, explotación y exclusión que han vivido las comunidades indígenas han sido elementos nodales que han mermado las posibilidades de resistencia cultural y de conservación de su identidad lingüística (Batalla, 2005).

Asimismo, es necesario sensibilizar a la opinión pública sobre los riesgos que enfrentan estas lenguas y hacerles ver su valor como factor de diversidad y de distintos modos de vida, además de reforzar el diálogo intercultural y reafirmar la continuidad cultural y lingüística.

México es un país multicultural cuya diversidad se expresa en las lenguas que sus pueblos hablan, aprenden y transmiten. En este contexto, la presente plataforma reúne datos, mapas y gráficas para explorar la presencia de las lenguas indígenas en el país, sus cambios a lo largo del tiempo y las diferencias entre entidades y municipios. A partir de información del INEGI y del INALI, permite examinar la distribución y la edad de sus hablantes, su presencia en los hogares y los indicadores de transmisión entre generaciones, así como distinguir entre hablar una lengua indígena y reconocerse como indígena. Su propósito es aportar elementos para comprender los riesgos que enfrenta su continuidad, promover la reflexión sobre los derechos lingüísticos y contribuir a la discusión de acciones que fortalezcan su uso, aprendizaje y transmisión.